El vino de la Comunión representa la Sangre del Señor Jesús, la cual nos limpia de todos nuestros pecados, y se toma para anunciar la muerte del Señor hasta que Él venga. El vino de la comunión no es jugo de uva, el cual se agría y se echa a perder y se envejece, sino vino literal, el cual a medida que se envejece, se mejora y se hace más fuerte; este nunca pierde su fuerza.
Así como la Sangre de Jesucristo nunca se agría ni se echa a perder al envejecer; sino que con el paso del tiempo se hace más fuerte y mejora para el creyente.
En la Biblia, el Vino representa el estímulo de la Palabra, cuando ha sido revelada al creyente.
Y dije que el vino, y esto es lo que me fue dado a mí, que el vino simboliza el poder del estímulo de la revelación. ¿Ven? Y eso es cuando algo ha sido revelado. Eso da estímulo al creyente porque le es presentado por revelación. ¿Ven? Es algo que Dios ha dicho. Es un misterio; no lo pueden entender. Y después de un tiempo, Dios baja y lo revela, y luego lo vindica.
El cuarto Sello (63-0321)
No es necesario que el vino sea elaborado por “manos Santas” como el pan. El Vino Kosher, o vino de la Pascua se puede comprar en la tienda. Sin embargo, para obtener las instrucciones de cómo usted puede producir su propio vino, vaya a las Tarjetas de las Recetas en esta página.
Nosotros les proporcionaremos el vino y vasos pequeños de plástico a nuestra congregación local en Jeffersonville. Para el servicio de la Comunión, el vino se puede tomar en copas pequeñas, una para cada individuo, o también pueden compartirlas entre ustedes con copas más grandes. Después de tomar la Comunión, a diferencia del pan, el vino de la Comunión se puede desechar.
El tomar la Comunión, la cual representa la Sangre y el Cuerpo del Señor, siempre representa la “Victoria” para el creyente. Aun cientos de años antes de que se instituyera la Comunión por la muerte de Jesucristo, Abraham tomó la Comunión con Dios.
Después de haber conquistado una gran victoria en la matanza de los reyes para rescatar a Lot, su hermano, Abraham se reunió con Melquisedec, y ellos tomaron juntos la Comunión.
Cada vez que tomamos la Comunión, el pan y el vino representan una victoria en nuestras vidas sobre el enemigo. Y un día, cuando la batalla haya terminado, nosotros, la simiente de Abraham, nos encontraremos con nuestro Señor en el aire para ese gran Servicio de Comunión, y cenaremos con Él cara a cara, en la Cena de la Boda.
Fíjense después de que la batalla terminó, Melquisedec le sirvió la comunión a Su hijo victorioso; piensen en eso, ¡parte de Sí mismo! Ahora queremos ver aquí. Aquí está en tipo, a la vista, la comunión. Después de la batalla, El dio de Sí mismo, porque la comunión es parte de Cristo. Y después de que la lucha termina, después de que Uds. mismos se han vencido, entonces es cuando participan de Cristo, llegan a ser parte de este Ser. ¿Lo captan?
Jacob luchó toda la noche, y no lo soltó hasta que El lo bendijo. Eso es correcto. ¡Luchó por la Vida! Y después de que la batalla ha terminado, entonces Dios les da de Sí mismo. Esa es Su verdadera comunión. El panecito y la hojuela sólo lo representa. Uds. no deberían de tomarla a menos que Uds. hayan luchado y llegado a ser parte de Dios.
Recuerden, para este tiempo, la comunión nunca había sido instituida, no hasta antes de la muerte de Jesucristo, cientos y cientos y cientos de años después.
Pero Melquisedec, después de que Su hijo Abraham había ganado la victoria, Melquisedec se encontró con él y le dio vino y pan; mostrando que después de que esta batalla terrenal termine, nos encontraremos con El en los cielos y tomaremos la comunión otra vez. Será la Cena de la Boda. “No beberé más de la vid, o comeré del fruto, hasta que lo coma y lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de Mi Padre”. ¿Es correcto eso?
Fíjense de nuevo, Melquisedec fue a encontrarse con Abraham antes de que él regresara a casa. ¡Qué hermoso tipo tenemos aquí! Melquisedec encontrándose con Abraham antes de que él regresara a casa, después de la batalla.
Nosotros nos encontramos a Jesús en el aire, antes de que lleguemos a Casa. Eso es correcto. Segunda de Tesalonicenses nos dice eso, porque: “Nos encontramos con El en el aire”.
¿Quién es Este Melquisedec? (65-0221E)